lunes, noviembre 23, 2009

"El hombre no sabe lo que quiere. Se AJUSTA al mandato de las autoridades anónimas y adeopta un yo que no le pertenece. Cuanto más procede de este modo, tanto más se siente forzado a conformar su conducta a la expectativa ajena. A pesar de su disfraz de iniciativa y optimismo, el hombre moderno está oprimido por un profundo sentimiento de impotencia que lo mantiene como paralizado, frente a las catástrofes que se avecinan." (Fromm)


El hombre es un títere de su destino. No tiene acción ni decisión sobre su vida. Debe seguir con áquel mandato que alguna vez alguien impuso, alguien con poder, un grupo religioso; un grupo económico; un grupo político.
Lo más entristecedor es que el hombre no logra vislumbrar el grado enajenante de su alienación. Se cree libre, se cree feliz, se cree HOMBRE.

No hay comentarios: